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Homeostasis

Unidad de Apoyo para el Aprendizaje

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KJ Pargeter. (s. f.). Fondo médico en 3D con figura masculina en hebras de ADN y células de virus [ilustración]. Tomada de https://n9.cl/dk47q

Introducción

Para la realización completa y adecuada de todas nuestras actividades, necesitamos equilibrio; así, tenemos una óptima función de nuestro trabajo. Ese equilibrio también es necesario en las funciones orgánicas; es decir, no es una acción que dependa de la voluntad, el organismo se encarga de establecer mecanismos que permitan el equilibrio para sus adecuadas funciones. Las células, que finalmente constituyen organismos más complejos, no permiten cambios importantes en su entorno.

Ancestralmente, las células, como organismos vivos, dependían de un medio acuoso y, con ello, las modificaciones del ambiente no constituían grandes cambios. Después, la complejidad de la organización celular requirió un equilibrio constante para la función no de la célula primitiva, sino del organismo estructurado actual. ¿De que hablamos con ello? De la homeostasis, es decir, el nuevo equilibrio ya necesario; al respecto, se tratará de establecer una definición:

“Homeostasis” es palabra proveniente del griego, que significa:

  • Homoio: Similar
  • Stásis: Estado

En esta UAPA, abordaremos a profundidad la homeostasis, un tema clave para comprender cómo el cuerpo humano mantiene condiciones internas estables ante los constantes cambios del entorno.

Ilustración que muestra el cuerpo humano y el proceso de homeostasis.

Objetivo

Identificar los principios fundamentales de la homeostasis, con la finalidad de reconocer su impacto en la salud y las interacciones sociales que contribuyen al bienestar integral.

Homeostasis

La homeostasis es el estado de equilibrio dinámico dado por un conjunto de mecanismos, por los que todos los seres vivos tienden a alcanzar una adaptación óptima con su medio ambiente.

Asimismo, se trata de un conjunto de fenómenos que deben lograr una autorregulación que permite el equilibrio del medio interno orgánico, aun con acciones del medio externo que puedan causar daño a los organismos, de acuerdo con el sitio donde vivan. En referencia a los humanos, la variabilidad de fenómenos necesarios que nos mantienen vivas y vivos y en condiciones de salud adecuadas se enlista a continuación:

Los iones tanto extracelulares como intracelulares, que permiten funciones en el sistema nervioso muscular y la formación de nuestros plásticos, como huesos, cartílagos, tegumentos, etc.; hay que resaltar la importancia de las cargas eléctricas que los iones condicionan dentro y fuera de las células.

La existencia de los líquidos en nuestro organismo dentro y fuera de las células, en equilibrio muy cuidadoso.

Los líquidos en espacios como en el sistema nervioso central, por ejemplo, el cerebroespinal, además de los oculares, articulares, etc.

Los grandes espacios extra- e intravascular, que contienen células, como el caso de la sangre, y todos los elementos necesarios de transporte y alimento —proteínas, glucosas, grasas, etc.—, así como el equilibrio constante del pH.

De todo lo anterior, se encarga la homeostasis, tomando en cuenta la temperatura y el oxígeno que demanda el medio ambiente y que son mantenidos por nuestro organismo de manera cuidadosa. Con la organización corporal, se logran equilibrar funciones de armonía completas para nuestra vida.

Sistema nervioso

El sistema nervioso tiene una función compleja que requiere divisiones, como el sistema simpático y parasimpático; en su organización, necesita metales que logran cambios eléctricos que se convierten en órdenes para muchos órganos corporales, neurotransmisores que son conectores del propio sistema nervioso para funciones de respiración, circulación, procesos digestivos, en fin, el gobierno de un organismo complejo como el cuerpo humano.

El trabajo visceral, hablando particularmente del corazón y los pulmones, es regulado por el sistema nervioso tanto simpático como parasimpático, con lo que se regula la función tanto cardiaca como respiratoria, sin dejar de entender que el corazón es prácticamente autónomo. Por lo que se refiere al sistema digestivo, recordemos que existe el sistema nervioso enteral, pero muchas de sus funciones se hallan reguladas por el simpático y el parasimpático, sobre todo en las funciones de la circulación enterohepática. Para la movilidad muscular, se deben mencionar, de nueva cuenta, los metales, como sodio, potasio, calcio y magnesio, que tienen carga en la función nerviosa y muscular, con lo que se genera electricidad y movilidad y se mantiene la vida como la conocemos; además, es importante referir que las enfermedades tienen como evento el desequilibrio en la homeostasis, así que evitarlas es lograr nuevamente el equilibrio homeostático.

Ilustración que muestra diferencias entre el sistema parasimpático y el simpático.

Homeostasis y alostasis

La diferencia entre homeostasis y alostasis estriba en que la primera es un proceso muy rígido ante los cambios y en el cual interviene el sistema nervioso apoyado en todas sus divisiones, mientras que la alostasis es la posibilidad de cambios que son reguladores y que buscan el equilibrio orgánico funcional.

Control de la homeostasis

La homeostasis es una función del sistema nervioso, y casi todas las funciones cerebrales se involucran en la regulación de ésta; las neuronas relacionadas son hipotalámicas. La homeostasis genera respuestas inmediatas que permiten, para el organismo, un equilibrio duradero; la alostasis se trata de las adaptaciones que resultan en mejoras, eficacia y viabilidad duradera en equilibrio.

La homeostasis se puede dar de las siguientes maneras:

  1. Regulación osmótica
  2. Trabajo muscular
  3. Regulación térmica
  4. Regulación respiratoria
  5. Regulación circulatoria
  6. Regulación digestiva

Regulación osmótica

Se trata de un proceso mediante el cual el organismo creó condiciones internas constantes: la estabilidad del medio interno es una condición de vida libre e independiente; lo anterior es introducido por Claude Bernard. Posteriormente, Walter B. Cannon instituyó el término de homeostasis y, con éste, señaló que la capacidad del organismo para mantener la constancia interna se alcanza sólo a través de procesos fisiológicos coordinados que llamó “homeostáticos”. En suma, Bernard defendía la constancia del medio interno como condición necesaria para la vida, mientras que Cannon establecía cómo funciona la dinámica del medio interno y que las constantes biológicas tenían ocasionalmente variaciones dentro de ciertos rangos.

El intercambio constante de iones y moléculas entre la sangre y el líquido extracelular llega al espacio intracelular con un baño constante de líquido a las células; con ello, se entiende el cuidado que debe tener el espacio intracelular que las protege de cambios bruscos de muchas moléculas que pueden condicionar enfermedades; como ejemplo podría ser el que se evite un ingreso anormal de azúcar a la célula, lo que podría causar un desequilibrio serio en la osmolaridad intracelular. Lo anterior lo entendemos como control; es decir, homeostasis.

Trabajo muscular

Se trata nuevamente de células que necesitan, para su función, iones, energía y electricidad; esto mismo requiere un trabajo previo del sistema digestivo, con la ingesta de alimentos que proporcionarán iones, proteínas y carbohidratos y, con ello, funcionará la serie de órganos involucrados para el funcionamiento muscular; queda en manos de las hormonas equilibrar toda esta gama de funciones que permitirán el real control corporal que podemos denominar muy claramente como homeostasis.

Regulación térmica

Nuestro cuerpo mantiene una temperatura constante: somos homeotérmicos; los ajustes térmicos corporales se relacionan directamente con la temperatura del medio ambiente, lo que se debe a los termorreceptores de la piel, posiblemente también musculares. La temperatura corporal la controlan las neuronas centrales termorreceptoras del hipotálamo anterior, que controlan la temperatura de la sangre. Aquí, se observa control del sistema nervioso autónomo, tanto somático como endocrino.

Regulación respiratoria

La función respiratoria es autónoma: se escapa del manejo voluntario y depende exclusivamente del sistema nervioso autónomo, con variaciones simpáticas y parasimpáticas; el centro regulador de la respiración depende directamente del centro neumotáxico. Nuestra participación en la regulación respiratoria es fugaz y, de nueva cuenta, su control se halla en el sistema nervioso.

Regulación circulatoria

Recordemos que nuestra función cardiaca es autónoma, regulada directamente por el propio corazón; asimismo, ocurre con la circulación del complejo arteriovenoso, con un control del sistema nervioso autónomo, mediante la participación del sistema simpático y el parasimpático.

Regulación digestiva

En este caso, el sistema nervioso autónomo tiene una función eminentemente enteral, en el que participa incluso el sistema endocrino en su función; no tiene la posibilidad de manejo voluntario.

Homeostasis social

Ahora, observemos las funciones que nos permiten ser entes biopsicosociales. Se trata entonces de entender la capacidad individual y de grupo que establece un orden con el mantenimiento y la estabilidad en interacciones, relaciones y ajustes de calidad para nuestra actividad social, que nos permitan satisfacer necesidades y expectativas funcionales de vida; se trata del equilibrio que condicione armonía en las interacciones individuales para que sean aceptadas en la sociedad, es decir, condiciones de estabilidad.

Todas las actividades de nuestra vida dentro y fuera de casa nos obligan a interactuar con nuestra familia; de esta forma, la conducta debe seguirse con principios de cordialidad, participación y, sobre todo, respeto; eso mismo ocurre fuera de casa con desconocidos, pero, generalmente, no tenemos problemas en ese ámbito, ya que se suele actuar de buena fe. Desde esta circunstancia, se puede entender el significado de homeostasis social.

Ilustración que muestra un grupo de personas saludándose.
Freepik. (s. f.). Fondo de grupo de personas dibujadas a mano [ilustración]. Tomada de https://acortar.link/1pT36P

Conclusión

La homeostasis es fundamental para que el organismo mantenga un equilibrio interno constante frente a los cambios del entorno. Gracias a este mecanismo, células y órganos pueden funcionar correctamente, asegurando procesos vitales, como la regulación de líquidos, iones y nutrientes. Comprender la homeostasis ayuda a valorar cómo el cuerpo protege la salud y el bienestar integral y cómo la interacción de diferentes sistemas, como el nervioso, garantiza la adaptación constante y la estabilidad del organismo.

Actividad. Manteniendo el balance: principios clave de la homeostasis

Es momento de poner a prueba tus aprendizajes; en esta actividad, podrás identificar los principios clave que hemos revisado a lo largo de la UAPA en torno a la homeostasis. ¡Descubre cuánto sabes sobre el equilibrio que mantiene vivo tu cuerpo!

Autoevaluación. Equilibrio que da vida. ¿Reconoces el impacto de la homeostasis?

La salud y el bienestar son fruto del delicado equilibrio que el cuerpo mantiene cada segundo. A través de esta autoevaluación, reconocerás sobre cómo la homeostasis influye directamente en el estado físico y social.

Fuentes de información

  • Dvorkin, M. A., Cardinali, D. P. y Iermoli, R. H. (2010). Best y Taylor. Bases fisiológicas de la práctica médica (14.a ed.). Médica Panamericana.
  • García, S. X., Guijón, E. y Prieto, B. (2010). Fisiología médica. Guía. Calidad en educación médica. Intersistemas.
  • Guyton, A. C. (1979). Fisiología y fisiopatología básicas (2.a ed.). Interamericana.
  • Guyton, A. C. y Hall, J. E. (2010). Tratado de fisiología médica (10.a ed.). McGraw-Hill/Interamericana.
  • Muñoz-Martínez, E. J. y García, X. (Comps.). (1998). Fisiología. Células, órganos y sistemas (t. VI). Fondo de Cultura Económica.

Cómo citar

Arredondo, G. (2026). Homeostasis. Unidades de Apoyo para el Aprendizaje. CUAED/Facultad de Medicina-UNAM. (Vínculo)