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Inyección Remota en Fauna Silvestre

Unidad de Apoyo para el Aprendizaje

Proyecto PAPIME: PE215725

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Introducción

Las especies animales de fauna silvestre difieren de las especies domésticas en varios aspectos. Han evolucionado y subsisten por sus propios medios libres en la naturaleza, aunque hay poblaciones menores que se encuentran bajo cuidado humano y profesional. Son individuos que, de manera general, no toleran la cercanía del ser humano y, aunque pueden ser ejemplares criados y nacidos en cautiverio, no son domésticos y presentan diferentes grados de estrés.

Por ello, se necesitan mecanismos que permitan inyectar a distancia diferentes sustancias como vacunas, vitaminas, anestésicos, etc., sin la necesidad de manipular y generar estrés innecesario. Actualmente existen diferentes estrategias que ayudan a que la aplicación de las sustancias se pueda realizar de una manera sencilla, segura y con menor estrés. Por ejemplo, se utiliza el condicionamiento operante para que el individuo, a través del entrenamiento, por su propia voluntad y recibiendo un estímulo positivo, permita el consumo de un medicamento vía oral o una inyección.

Sin embargo, no todas las especies, los fármacos, las instalaciones o la finalidad de la administración, pueden realizarse bajo estas condiciones. Para ello, es necesario conocer qué es la inyección remota, los equipos que se pueden emplear, las ventajas, las desventajas y sus usos.


Reconocer los mecanismos de inyección remota empleados en el manejo de fauna silvestre, incluyendo los tipos de equipos disponibles y su uso responsable, con la finalidad de identificar su correcta aplicación en un entorno profesional, a través de la aplicación de evaluaciones significativas.

Antecedentes de la inyección remota

Desde la antigüedad, la humanidad ha utilizado la inyección remota para la captura de fauna silvestre con fines alimenticios, culturales, de exhibición y recientemente clínicos y de bienestar. En las regiones pluviselváticas del Amazonas, el Orinoco y las Guayanas, diferentes culturas nativas han usado el curare (derivado de la planta Chondrodendron tomentosum) para cazar, utilizando una estructura tubular para impulsar a través del aire soplado una punta delgada y afilada impregnada de dicha sustancia (Ocampo, 1982; West et al., 2008; Elsherbini & Backman, 2024).

Desde el punto de vista farmacológico, el principio activo del curare es la tubocurarina. Esta sustancia es un antagonista competitivo de los receptores nicotínicos de acetilcolina en la placa motora de la unión neuromuscular, por lo que al ser administrada de manera parenteral causa una parálisis flácida del músculo estriado (Rigby & Burr, 2024). Por ello, estas culturas lo empleaban para paralizar a sus presas y de esta manera evitar lesiones innecesarias o el escape de las mismas. Posteriormente, el curare fue introducido como un “anestésico” (en la actualidad se reconoce que tiene un efecto paralizante) en la medicina humana y veterinaria (Ocampo, 1982; Kreeger & Arnemo, 2018; Elsherbini & Backman, 2024). Con el tiempo se desarrollaron más sustancias que permitían la captura química de animales; al inicio sustancias simples, principalmente paralizantes y sin propiedades analgésicas, como la estricnina, el óxido nítrico, el cloroformo. Esto en definitiva apoyó al manejo de animales silvestres; sin embargo, aún existía el gran problema del necesario manejo físico utilizando lazos, jaulas, redes y la manipulación física para aplicar los diferentes fármacos, lo que generaba mucho estrés.

En la década de 1950 se dieron los primeros intentos de desarrollar mecanismos de inyección remota. Se usaron flechas cubiertas de una pasta de galamina y glucosa para contener ciervos. Otros intentos realizados fueron utilizando una especie de bazuca y un rifle con dióxido de carbono para lanzar una especie de protodardo; sin embargo, ya sea por la distancia o por la dificultad de inyectar una dosis adecuada, fueron intentos infructuosos, aunque importantes para el desarrollo de mecanismos más eficientes.

Dardos modernos de anestesia y dardos indígenas envenenados con curare

Es entonces cuando a finales de los 50 y principios de los 60 se crea el primer sistema de inyección remota funcional, el sistema Cap-Chur (Ocampo, 1982; Bush, 1992; West et al., 2008). Con el paso del tiempo diferentes estrategias de inyección remota se fueron desarrollando, mejorando su eficiencia. En la actualidad existen fármacos sintéticos potentes y complejos que permiten reducir el volumen a inyectar, con un margen de seguridad anestésico amplio y que logran anestesiar desde invertebrados hasta grandes mamíferos; por ejemplo, los opioides, anestésicos inhalados, alfa-2 adrenérgicos, etc. Estos fármacos requieren, debido a su potencia y costo, que haya mecanismos certeros y seguros para su uso, así como experiencia por parte del manejador. La inyección remota no se restringe únicamente para suministrar anestésicos, sino también vitaminas, vacunas, antiparasitarios, antibióticos y cualquier medicamento que se pueda administrar vía intramuscular. El uso de los diferentes mecanismos de inyección dependerá de la finalidad, las instalaciones, el fármaco a emplear y la experiencia del manejador, por lo que su utilización y responsabilidad es exclusiva del médico veterinario zootecnista.

Equipos de inyección remota

Telecisto

Telecisto sobre fondo gris

El telecisto, en términos sencillos, es un extensor del brazo con una jeringa que se puede utilizar a distancia. El émbolo está unido a una estructura tubular larga que puede variar en longitud y, dependiendo del fabricante y de las necesidades del manejador, puede medir entre 50 cm y un metro. Como desventajas de su uso se encuentra que el manejador debe aplicar presión para inyectar el fármaco, por lo que si el animal se quita o es muy dura la piel no se inyectará; además, el animal debe estar sujeto o contenido físicamente, lo que le genera estrés y por ello es muy susceptible a dar mordidas o patadas, reduciéndose su vida útil.

Dardos

Dardo

Los dardos son jeringas voladoras que un equipo propulsor (cerbatana, pistola o rifle) va a lanzar con la finalidad de inyectar fármacos a distancia. Las características del dardo varían según el fabricante y el mecanismo de inyección; sin embargo, se busca que a partir de una detonación o de aire a presión se inyecte de manera eficiente y rápida un fármaco. Esto es importante, ya que se utiliza en animales agresivos, nerviosos o bien que se encuentran muy lejos y que fácilmente se lo pueden retirar; puede rebotar o caerse antes de que el fármaco se descargue en su totalidad.

En general el dardo se compone de las siguientes partes: aguja, cámara de fármaco, cámara de aire y estabilizador.

Algunos equipos no contienen cámara de aire y tienen un mecanismo detonante que, por lo general, es a base de pólvora. El uso e importación de estos últimos es regulado por la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.

Las agujas también van a variar dependiendo de su manufactura y uso. Las hay sencillas (sin ningún tipo de aditamento) y con collarín o ganchos (para evitar su caída). Las sencillas pueden ser incluso de manufactura casera, en donde el bisel puede estar obturado o no, dependiendo del mecanismo de inyección. Son las más simples y baratas. Las agujas con collarín o ganchos se ocupan en condiciones específicas: donde se utilizan fármacos con opioides que son peligrosos para la salud humana, en proyectos donde se usan dardos con telemetría o en ejemplares en donde se requiere que el dardo no se pierda en la naturaleza y que se garantice la inyección, como en el caso de animales que serán traslocados o estudiados con fines de conservación. Por supuesto, el retiro de este tipo de agujas es difícil y traumático para el animal, requiriendo el uso de pinzas.

La presencia de las cámaras de aire y de fármaco variarán entre fabricantes; sin embargo, los dardos desechables (y los más usados) suelen tener ambas.

Los volúmenes pueden variar entre 1 ml hasta 20 ml; no obstante, dardos muy pequeños o demasiado grandes dificultan la inyección. Los dardos de 3 ml y de 5 ml suelen ser los más utilizados y los más sencillos de usar. Un dardo muy pequeño puede fácilmente ser llevado por el aire o no llegar a su destino; mientras que un dardo grande tendrá una trayectoria errática o se quedará corto de distancia al no llegar a su destino. Los dardos comerciales suelen tener precios elevados, sean reusables o no; sin embargo, aseguran cierta calidad y volumen. Los dardos caseros son baratos y fáciles de usar, pero pueden tener cierto margen de error por la fabricación, además de no garantizar el volumen deseado. El mecanismo de inyección de los dardos que trabajan utilizando cámara de aire se basa en mantener aire a presión dentro de la misma y que de alguna forma (con elásticos, silicona u otros materiales) se obture un barreno presente en la aguja, de forma tal que cuando ésta se inyecte en el músculo del animal, ese material se recorra y la presión del aire empuje el fármaco para ser administrado rápidamente. El mecanismo de los dardos que utilizan pólvora u otro tipo de sustancias se acciona cuando el dardo impacta con la musculatura del animal, permitiendo una reacción física y química que desencadena que el émbolo se recorra permitiendo la salida a presión del fármaco.

Por último, el estabilizador, que es una borla por lo general de estambre o bien una estructura sólida (dependiendo del tipo de dardo), que ayuda a que el dardo salga con potencia de la cerbatana y siga la trayectoria elegida por el tirador. El estabilizador es de un color vistoso y llamativo para observar si sigue adherido al animal o poder encontrarlo fácilmente en el suelo. Algunos dardos más complejos tienen una tecnología de GPS para seguir los movimientos del animal.

Equipos ligeros de inyección remota

Dentro de los equipos ligeros se encuentran todos aquellos equipos que no requieren ningún tipo de detonante o explosivo para su funcionamiento; son de fácil transporte y almacenamiento y de un peso ligero. Dentro de estos se encuentra la cerbatana, los rifles y las pistolas que utilizan aire a presión y/o tanques de CO2.

Cerbatana

Mujer lanzando dardo con cerbatana a un objetivo

La cerbatana es el mecanismo de propulsión más sencillo. Consta de una estructura tubular hueca que puede variar de tamaño; dependiendo de ello y de la pericia del tirador, es la distancia en la que el dardo se propulsará. La distancia máxima es de 10 metros y aunque algunos tiradores puedan alcanzar distancias más lejanas, no se recomienda su uso, ya que la dirección y fuerza de inyección variará. El mecanismo de impulso es totalmente pulmonar, por lo que se recomienda su uso para la inyección de fármacos que no representen un riesgo a la salud humana.

Pistolas y rifles de aire comprimido y CO2

Rifle de aire comprimido

Para inyectar a distancias que no se pueden alcanzar con cerbatanas o que no se cuenta con la capacidad pulmonar o simplemente por comodidad, se utilizan pistolas o rifles. Estos instrumentos utilizan CO2 comprimido (usualmente almacenados en pequeños tanques), aire comprimido (utilizando bombas de mano o de pie) o ambos, dependiendo de la marca. La presión de aire necesaria para impulsar el dardo se mide utilizando un manómetro en bares o libra por pulgada cuadrada, y dependiendo de la distancia requerida será la presión que se agregará.

Según el equipo, puede alcanzar fácilmente 20 metros o más de distancia; sin embargo, se ocupan para distancias mucho menores, excepto algunos rifles. La manufactura y precio relativamente accesible hacen que estos equipos sean preferidos por sobre los equipos pesados.

Viejo rifle americano de pólvora

Equipos pesados de inyección remota

Los equipos pesados son pistolas y rifles que ocupan pólvora como mecanismo de propulsión del dardo, por lo que su manufactura y apariencia es similar a la de armas de fuego. Por lo mismo, son pesados, más difíciles de manipular y su uso y adquisición son regulados por la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.

Este tipo de equipos es poco empleado, debido a su dificultad de uso, precio y riesgo, que implica además que algunos equipos ligeros puedan alcanzar las mismas distancias (aproximadamente 50 m).

Debido al uso de pólvora, sólo se pueden ocupar dardos elaborados por las mismas marcas que elaboraron el rifle.

Consideraciones

Existen aspectos importantes a tomar en cuenta para el uso del sistema de inyección remota que nos permiten desarrollar esta técnica de una forma segura para el animal y para el médico encargado del manejo.

Especie a emplear y zonas de inyección

Dentro de los diferentes grupos animales existentes, los mecanismos de inyección remota se emplean casi exclusivamente en mamíferos, debido a sus características anatómicas, fisiológicas y su tamaño. Si bien ha habido intentos y pruebas de uso en aves y reptiles, debido a su tamaño, por lo general pequeño, y una conformación menos robusta y musculosa, estos han fracasado.

Animal con dardo en el muslo
Los sitios de inyección suelen ser en las zonas en donde se agrupan grandes masas musculares, como los muslos, la grupa, el cuello y los bíceps. En teoría, cualquier músculo es apto; sin embargo, debido a la fuerza del impacto y en menor grado por la sustancia a inyectar, hay zonas que se vuelven peligrosas; por ejemplo, en el rostro, tórax, abdomen y perineo. Algunas especies e individuos, sobre todo bajo cuidado profesional, conocen los sitios de inyección y nunca dan los costados, se mueven constantemente o incluso se pueden arrancar los dardos, previo o durante la descarga del medicamento, dificultando el uso de estos mecanismos.

Aunque en esencia los mecanismos de inyección remota en parte fueron desarrollados para disminuir el estrés, hay especies que son más susceptibles que otras. El empecinamiento en la persecución continua para obtener un buen tiro puede llevar a que especies como los ungulados (ciervos, antílopes, etc.) se estresen de más, y esto sumado a una actividad física extenuante cause, entre otras consecuencias, un cuadro de miopatía por captura. En esta patología, el músculo estriado agota reservas energéticas y entra a un proceso metabólico anaeróbico en donde el ácido láctico se forma a su alrededor en forma de cristales, lesionando y generando daño renal por mioglobinuria, lo cual puede causar la muerte. Por ello es importante la experiencia del manejador para un uso eficiente y seguro de los fármacos y equipos.

Uso adecuado de los equipos

El uso de los equipos de inyección remota se desarrolló, entre otras razones, para disminuir el estrés ocasionado por la captura física, reduciendo la mortalidad en los manejos a causa de la miopatía por captura; sin embargo, un manejador poco experimentado u obstinado puede llegar al mismo desenlace al insistir y corretear a los ejemplares durante mucho tiempo buscando el tiro adecuado.

Un óptimo uso de los equipos incluye también la conducta correcta por parte del manejador. Es necesario que se evite el bullicio, sobre todo en presencia de los ejemplares, y que el tirador se encuentre lo más solo posible, pues estos se pueden estresar con mucha facilidad.

En el caso del uso de opioides es necesario que quien se encargue de su manejo utilice la indumentaria adecuada, que consta de lentes protectores, cubrebocas, guantes de látex largos, ropa de manga larga, cofia, mandil y botas. Se recomienda el uso de dardos comerciales y el uso de pistolas o rifles, de esta manera se reducirá la posibilidad de riesgos de derrame y accidentes. El manejo de las sustancias y la carga de los dardos se deben realizar en un área aislada del personal. Este espacio debe contar con una fuente de agua corriente y el antídoto específico listo para su uso. Es necesario contar con al menos una persona que conozca protocolos de resucitación cardio pulmonar (RCP) y todo el equipo debe conocer el protocolo en caso de accidente.

Los equipos de inyección remota son elementos que fácilmente pueden causar un accidente, debido a las sustancias que utilizan y la fuerza con la que disparan, por lo que es necesario su uso responsable y no deben prestarse para juegos o bromas. Hay numerosas anécdotas de accidentes en personas y animales, que van desde sitios de inyección extraños (escroto, testículos, orejas, colas, venas, otras personas, etc.), pérdidas de órganos (manos, orejas, testículos, ojos, colas, piezas dentales, etc.), hasta la muerte.

Es el médico veterinario zootecnista el único responsable de la seguridad del manejo de los equipos, uso de fármacos y de la toma de decisiones técnicas referentes al uso de los equipos de inyección remota.

Actividad. La inyección remota

La inyección remota es un mecanismo que permite inyectar a distancia diferentes fármacos sin manipular físicamente ni generar estrés innecesario a las especies silvestres.

Sin embargo, no todas las especies, los fármacos, las instalaciones o la finalidad de la administración, pueden manejarse bajo las mismas condiciones. Por ello se debe conocer qué es la inyección remota, los equipos que se pueden emplear, así como las ventajas y desventajas de su uso.

Autoevaluación. Equipos de inyección remota

Los equipos de inyección remota permiten la proyección y administración de fármacos a distancia. Debido a su estructura, uso, potencia y mecanismo de acción, además de los fármacos a emplear, es necesario conocer su clasificación, así como su uso responsable.

Fuentes de información

Básicas

Bibliografía

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Kreeger, T. J. & Arnemo, J. M. (2018). Handbook of wildlife chemical immobilization. International Wildlife Veterinary Services.

Ocampo, M. A. (1982). La cerbatana como aparato para la inyección remota en animales de zoológico (tesis de licenciatura). Universidad Nacional Autónoma de México.

West, G., Heard, D. & Caulkett, N. (Eds.). (2008). Zoo animal and wildlife immobilization and anesthesia. John Wiley & Sons.

Documentos electrónicos

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Rigby, A. E. & Burr, S. A. (2024). Curare (d-Tubocurarine). In Encyclopedia of Toxicology (vol. 3) (pp. 353-357) [Versión electrónica]. Elsevier. https://doi.org/10.1016/b978-0-12-824315-2.00146-9


Complementarias

Carpenter, J. W. & Marion, C. (2017). Exotic animal formulary. Elsevier Health Sciences.

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Hahn, A. (Ed.). (2026). Zoo and wild mammal formulary. John Wiley & Sons.

Miller, R. E. & Fowler, M. E. (Eds.). (2014). Fowler's zoo and wild animal medicine (vol. 8). Elsevier Health Sciences.

Cómo citar

González, O. y López, G. (2026). Inyección remota en fauna silvestre. Unidades de Apoyo para el Aprendizaje. CUAED/Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán-UNAM. (Vínculo)