Sección 1
Sirve para organizar el movimiento, darle orden, estructura y dirección. Este circuito pasa por distintos relevos:
Unidad de Apoyo para el Aprendizaje
IniciarEl movimiento se define como el cambio de posición de un objeto en función del tiempo y con respecto a un punto inicial en el espacio. Para poder describir este movimiento, se requiere el punto de referencia del observador, el tiempo y la trayectoria.
La mayoría de los seres vivos tiende a moverse para poder buscar sustento, calor, energía o reproducción, entre muchas otras actividades. Por ello, el movimiento forma parte fundamental del mantenimiento de la vida.
A lo largo de esta unidad de apoyo para el aprendizaje (UAPA), explorarás los mecanismos que hacen posible el movimiento voluntario y comprenderás cómo la información viaja a través de distintas estructuras nerviosas y cómo cada una de ellas aporta algo esencial al resultado final.
Identificar las principales regiones involucradas en el control de la postura y el movimiento voluntario, con la finalidad de reconocer los mecanismos y los pasos de integración y coordinación motora del sistema nervioso.
Nuestro cerebro controla nuestros movimientos, pero lo hace organizadamente con muchas otras estructuras que lo acompañan. Desde el cerebro hasta los músculos, las estructuras o los sitios involucrados en el movimiento son los siguientes:
1. Corteza cerebral motora primaria, suplementaria y premotora
2. Ganglios basales
3. Cerebelo
4. Tronco del encéfalo
5. Médula espinal
6. Nervios motores y sensitivos
7. Placa motora
8. Músculo esquelético, liso o cardiaco
Aquí, nos enfocaremos en describir el movimiento voluntario. En primer lugar, mostraremos todos los lugares por los cuales pasa esa información y posteriormente las especificaciones de lo que sucede en cada uno de los pasos.
ChatGPT. (2025). Estudiante corre hacia el Pumabús [imagen]. Generada por inteligencia artificial de https://chatgpt.com/s/m_6904dddc8cf081919d684feeb2d26102. [Mensaje por el cual se generó la imagen: "Estudiante corre hacia PumaBus"].
Imagina que tienes que correr para tomar el Pumabús. ¿Cómo tu cuerpo realiza ese movimiento para que llegues a tiempo y puedas subirte?
Paso 1
La corteza motora suplementaria y premotora hacen un “análisis” y comparación del movimiento que debes realizar, y pasa esta información hacia la corteza motora primaria (figura 1). El área premotora tiene la misma organización que la corteza motora primaria y genera una “imagen” del movimiento que se quiere o debe realizar. La corteza suplementaria tiene una organización distinta a la premotora y motora primaria y tiende a organizar de manera bilateral el movimiento; es decir, su estimulación provoca la contracción en ambos miembros del cuerpo.
Paso 2
La corteza motora primaria es en donde surge la señal para iniciar el movimiento. Para esto, cada región de la corteza motora primaria se “especializa” en una región particular del cuerpo, de tal manera que todo nuestro cuerpo tiene una representación aquí. Esta distribución es conocida como homúnculo de Penfield.
Tenemos un homúnculo motor y uno sensitivo que tienen distribuciones muy parecidas, pero aquí nos enfocaremos en el motor (figura 2). Ya que llega el estímulo a la corteza motora primaria en la zona específica que se quiere contraer, ahora esta información viajará a través de dos vías:
La más importante es la vía piramidal, cuyo fascículo corticoespinal —como su nombre dice “cortico” = corteza, “espinal” = médula espinal—, transmitirá la información de la corteza a la médula espinal, y de ahí se irá a través de los nervios espinales hacia los músculos. Este fascículo recibirá información en la siguiente proporción (figura 3):
También desde la corteza nacen otras vías alternas o accesorias para llevar información a distintas regiones que se involucran en la formación del movimiento como los núcleos de la base, el cerebelo y el tronco encefálico; estos últimos constituirán la vía extrapiramidal.
Paso 3
Dentro de estas vías alternas que van desde la corteza a otras regiones del cerebro, tenemos a aquellas que hacen relevo en los ganglios o núcleos basales. Los núcleos de la base son considerados un sistema motor auxiliar, los cuales ayudan a planificar y controlar los patrones complejos de movimiento muscular, y son:
Los núcleos de la base por sí solos no generan movimiento, pero ayudan a controlarlo principalmente a través de dos circuitos: el del putamen y el del caudado.
Sirve para organizar el movimiento, darle orden, estructura y dirección. Este circuito pasa por distintos relevos:
El caudado se encarga del control cognitivo de la actividad motora, es decir, de procesar, integrar e interpretar los pensamientos motores. La forma en la que se transmite la información es la siguiente:
Además, es importante mencionar que en los núcleos de la base se van a producir y liberar diferentes neurotransmisores (figura 6) (Guyton y Hall, 2015):
Las lesiones en los núcleos basales conllevan a enfermedades motoras:
Paso 4
Una vez que la corteza cerebral ya tiene las características del movimiento voluntario, usará el haz corticoespinal —vía piramidal—, para enviar esta información a la médula espinal; sin embargo, una cantidad importante de fibras motoras van a hacer otros relevos para mantener la postura y el movimiento, pero no formarán parte de esta vía, a la cual se le conoce como vía extrapiramidal y los núcleos de relevo se encuentran en el tronco del encéfalo y no se decusan a nivel de las pirámides bulbares —de aquí su nombre “extrapiramidal”—, como:
Ahora bien, la razón por la cual muchas fibras extrapiramidales llegan al cerebelo es porque este órgano se encarga de ordenar y supervisar las actividades motoras y efectúa ajustes de corrección en las actividades motoras durante su ejecución. Además, el cerebelo recibe e integra información sensitiva del entorno, para establecer la posición, la velocidad del movimiento y las fuerzas que actúan sobre él y contrasta el movimiento idealizado al realizado.
Paso 5
Tanto las motoneuronas de la corteza como del tronco del encéfalo bajan a través de sus vías piramidal y extrapiramidal a la médula espinal y ahí harán contacto con las motoneuronas en el asta anterior de la médula espinal. Especialmente, llegarán a la sección de la médula que inerva a los músculos esqueléticos.
Paso 6
La motoneurona inferior irá de la médula espinal hacia el músculo esquelético para iniciar el acoplamiento excitación-contracción, para posteriormente contraer el músculo y que con esta serie de contracciones se genere un movimiento específico.
Se despolariza la membrana celular de la motoneurona inferior que llega al músculo, a través de un potencial presináptico excitatorio.
Este potencial abre canales de Ca+2 necesarios para que el calcio entre hacia la terminal sináptica y se liberen las vesículas con el neurotransmisor ACo.
La ACo viaja a través del espacio sináptico y se une a los receptores postsinápticos nicotínicos, que se acoplan a canales de sodio (Na+).
El Na+ ingresa a la célula y genera la despolarización de la membrana de la fibra muscular esquelética y llega hacia los túbulos T, abriendo canales de dihidropteridina reductasa (DHPR).
Los canales de DHPR interactúan con los de rianodina (RyR) que se encuentran en el retículo sarcoplásmico y permiten la liberación de Ca+2, que difunden hacia las miofibrillas.
El Ca+2 se une a la troponina C, cambia la conformación de la tropomiosina y permite liberar los sitios activos de unión de actina-miosina.
Estas dos proteínas contráctiles se unen y, ante la escisión de trifosfato de adenosina (ATP, por sus siglas en inglés) en difosfato de adenosina (ADP, por sus siglas en inglés) + fosfato (P), se da el golpe de poder tantas veces como sea necesario para acortar a la miofibrilla y generar contracción muscular.
Para la relajación, el Ca+2 regresa al retículo gracias a la ATPasa de calcio del retículo sarcoplásmico (SERCA, por sus siglas en inglés) o es expulsada al espacio extracelular gracias al intercambiador Na+/Ca+2 (NCX, por sus siglas en inglés).
Paso 7
Es importante mencionar que, por otro lado, mientras un músculo se contrae —es agonista—, del otro lado un músculo se relaja —es antagonista—.
Para poder moverse, es necesario que múltiples estructuras funcionen de manera organizada. La vía piramidal es la principal para el movimiento voluntario, mientras que la vía extrapiramidal nos permite coordinar múltiples movimientos, el desarrollo de reflejos motores y la realimentación sensorial del control motor.
A lo largo de esta actividad, pondrás a prueba tu comprensión sobre las vías y áreas cerebrales que participan en el movimiento voluntario. Esta dinámica te permitirá consolidar lo aprendido sobre las estructuras que hacen posible que nuestros movimientos sean precisos y coordinados.
Cada movimiento que realizas es el resultado de una compleja sinfonía entre diferentes estructuras cerebrales y musculares. En esta actividad, pondrás a prueba tu conocimiento sobre los componentes y mecanismos que hacen posible el control del movimiento voluntario.
Robles, A. y Villagómez, Á. E. (2026). Control del Movimiento. Unidades de Apoyo para el Aprendizaje. CUAED/Facultad de Medicina-UNAM. (Vínculo)