IniciarFreepik. (2025). Ilustración de tiroides gradiente [ilustración]. Tomada de https://n9.cl/wgqsb
Introducción
La glándula tiroides es un órgano endocrino esencial para el
crecimiento, el desarrollo neurológico y la regulación del
metabolismo basal. A través de la producción de las hormonas
tiroideas T3 y T4, la tiroides influye en funciones vitales como el
consumo de oxígeno, la producción de calor, la actividad cardiaca,
la motilidad intestinal, la maduración ósea, entre otras. Su
funcionamiento está estrechamente regulado por el eje
hipotálamo-hipófisis-tiroides, mediante un mecanismo de
retroalimentación negativa que permite mantener la homeostasis.
Wikipedia. (2013). Esquema de la glándula tiroides [imagen]. Tomada de https://n9.cl/ejpxy
Comprender la fisiología tiroidea requiere integrar conocimientos
de embriología, anatomía, histología y bioquímica, así como
reconocer cómo los cambios en su función pueden generar
alteraciones clínicas significativas, como el hipo- y el
hipertiroidismo. Este tema es especialmente relevante en la
formación médica, ya que las enfermedades tiroideas son altamente
prevalentes, y su diagnóstico temprano depende de una sólida
comprensión de los principios fisiológicos que las sustentan. Esta
unidad ofrece al estudiantado las bases para comprender la función
tiroidea y relacionarla con su evaluación clínica en escenarios
médicos reales.
Reconocer los procesos de la fisiología de la glándula tiroides, identificando el impacto en distintos órganos y sistemas, así como las bases fisiopatológicas del hipotiroidismo e hipertiroidismo, con el fin de fortalecer tu preparación clínica temprana.
Objetivo
Eje hipotálamo-hipófisis-tiroides
La producción de hormonas tiroideas comienza en el hipotálamo, una
región del cerebro que libera una sustancia llamada hormona
liberadora de tirotropina (TRH, por sus siglas en inglés). Esta
hormona viaja hasta la hipófisis anterior, donde estimula la
liberación de la hormona estimulante de la tiroides (TSH, por sus
siglas en inglés). A su vez, la TSH actúa sobre la glándula tiroides
para que ésta produzca y libere las hormonas T3 —triyodotironina— y
T4 —tiroxina—, que son esenciales para el metabolismo del organismo.
Este sistema funciona con un mecanismo de control llamado
retroalimentación negativa. Cuando los niveles de T3 y T4 en sangre
aumentan, estas hormonas envían señales al hipotálamo y a la
hipófisis para que reduzcan la producción de TRH y TSH,
respectivamente. Esto evita que se sigan produciendo más hormonas
tiroideas de manera innecesaria. Una parte de esta señal de freno
incluye la producción de somatostatina, una hormona que inhibe la
actividad del eje. Cuando este mecanismo se altera, como ocurre en
el hipo- o el hipertiroidismo, la regulación falla, ya sea porque no
se produce suficiente hormona tiroidea o porque se produce en
exceso. Esto genera un desequilibrio en todo el eje
hipotálamo-hipófisis-tiroides, lo que puede tener consecuencias
clínicas importantes.
Masendocrino. (2017). Hipotálamo, hipófisis y tiroides [imagen]. Tomada de https://n9.cl/tm4k7
Embriología, anatomía e histología de la glándula tiroides
Conocer la embriología, la anatomía y la histología de la glándula
tiroides es de vital importancia, debido a que permite comprender su
desarrollo y localización, reconocer variaciones anatómicas y posibles
malformaciones congénitas, correlacionar su estructura con la función
endocrina e interpretar, de manera adecuada, los hallazgos clínicos,
imagenológicos y patológicos relacionados con las enfermedades
tiroideas. A continuación, se presenta información específica sobre la
embriología, la anatomía y la histología de la glándula tiroides:
Embriología
La glándula tiroides comienza a desarrollarse entre la tercera y
cuarta semana de gestación; se origina a partir del endodermo,
en la base de la lengua, a nivel del foramen ciego; desde ahí,
desciende por la línea media del cuello, pasando por delante de
la tráquea y se divide para formar dos lóbulos laterales.
Durante este descenso, la tiroides también se relaciona con el
mesodermo. En algunos casos, puede quedar un remanente
embrionario conocido como lóbulo piramidal.
Lecturio. (s. f.). Formación y migración del divertículo tiroideo [imagen]. Tomada de https://n9.cl/hm0q0t
Anatomía
La tiroides es una glándula endocrina con forma de mariposa,
ubicada en la parte anterior del cuello, justo por debajo del
cartílago cricoides de la laringe; se extiende aproximadamente
desde la quinta vértebra cervical (C5) hasta la primera vértebra
torácica (T1) y está formada por dos lóbulos —derecho e
izquierdo—, conectados por una estructura llamada istmo, que
cruza por delante de la tráquea. En algunas personas, también se
encuentra un tercer lóbulo accesorio, llamado piramidal.
NIH. (2012). Anatomía de las glándulas tiroidea y paratiroideas [imagen]. Tomada de https://n9.cl/h1xqy
En condiciones normales, la glándula pesa entre 15-30 g, y cada lóbulo mide entre 4-5 cm de largo y 2-2.5 cm de ancho. Su irrigación arterial proviene de la arteria tiroidea superior —rama de la carótida externa— y la arteria tiroidea inferior —rama del tronco tirocervical—, que nace de la subclavia. El drenaje venoso se realiza a través de las venas tiroideas superior y media, que desembocan en la yugular, y las venas tiroideas inferiores, que drenan en las venas braquiocefálicas. La inervación está a cargo del sistema nervioso autónomo, que recibe fibras parasimpáticas del nervio vago y fibras simpáticas de los ganglios cervicales superior, medio e inferior.
Wikipedia. (2018). Irrigación arterial y venosa de la glándula tiroides [imagen]. Tomada de https://n9.cl/ewk0r
Histología
La unidad funcional de la tiroides es el folículo tiroideo, una estructura esférica rodeada por células foliculares o tirocitos. En el interior del folículo —la luz folicular—, se encuentra el coloide, una sustancia gelatinosa rica en tiroglobulina (Tg), que sirve como reserva para la síntesis de hormonas tiroideas. Cada folículo está separado por tejido conectivo y tiene un diámetro variable, entre 50 µm y 1 mm. Las células foliculares son las encargadas de producir, almacenar y secretar T3 y T4. También se encuentran las células parafoliculares o células C, que producen calcitonina, una hormona involucrada en la regulación del calcio; aunque forman parte de la glándula tiroides, no participan en la producción de hormonas tiroideas.
Revista Médico Científica. (2021). Expertos en fisiología: resumen de lo que debes saber de las hormonas tiroideas [imagen]. Tomada de https://n9.cl/l6hxr2
Síntesis y transporte de las hormonas tiroideas
Ya hemos revisado la estructura anatómica, embriológica e histológica de la glándula tiroides, lo que nos brinda las bases para comprender su funcionamiento. Ahora, profundizaremos en uno de los procesos esenciales para su actividad: la síntesis y el transporte de las hormonas tiroideas, las cuales dependen de la adecuada captación y metabolismo del yodo para regular múltiples funciones metabólicas en el organismo.
Metabolismo del yodo
El yodo es un componente estructural de las hormonas tiroideas, por lo que se convierte en un micronutriente esencial —consumo diario de 150 µm—. Su metabolismo comienza en los tirocitos/células foliculares, que expresan el simportador de yoduro de sodio (NaI) en las membranas basales de las células, y transporta el yoduro de la sangre. La glándula administra este yodo (I) y sólo utiliza una parte del yoduro (I-) suministrado; el resto se regresa a los fluidos extracelulares.
Síntesis y secreción de la hormona tiroides
Síntesis de hormonas tiroides
Como puedes observar en la imagen, la síntesis y la secreción de las hormonas tiroideas implica una secuencia ordenada de eventos bioquímicos y celulares. Estos procesos, que ocurren dentro de los folículos tiroideos, aseguran la producción y la liberación de T3 y T4 de manera eficiente. Ahora, ve el video que se muestra a continuación para obtener más información sobre esto:
SUAyED-Facultad de Medicina. (2025, 6 de octubre). Síntesis de hormonas tiroideas [archivo de video]. Tomado de https://youtu.be/fe6SeZb8I5s
A continuación, revisaremos cada paso de forma detallada para comprender cómo la glándula transforma el yodo y los aminoácidos en hormonas activas que regulan el metabolismo corporal.
Transporte de la hormona tiroidea
En el plasma, T3 y T4 circulan unidas principalmente a la globulina transportadora de tiroxina (TBG, por sus siglas en inglés), la transterrina y las lipoproteínas.
Metabolismo de las hormonas tiroideas
La secreción tiroidea es principalmente de T4, la cual es metabólicamente inactiva; para que pueda ser activa, debe convertirse a T3 mediante la eliminación del yodo del anillo fenólico, por medio de la enzima 5'-deiodinasa. Un 80 % de la T3 proviene de la conversión de T4 a T3 en el hígado, músculos y riñones. De este 80 %, un 45 % se convierte en una T3 reversa (rT3), una hormona inactiva.
Efectos fisiológicos de las hormonas tiroideas, receptores y mecanismos de acción
Después de comprender cómo se sintetizan, se transportan y se secretan las hormonas tiroideas, es fundamental analizar qué sucede una vez que alcanzan sus órganos blanco. Este conocimiento nos permite relacionar la bioquímica de su producción con los cambios fisiológicos que generan. En este contexto, abordaremos los efectos fisiológicos de las hormonas tiroideas, así como sus receptores y mecanismos de acción, ya que la interacción hormona–receptor es clave para desencadenar las respuestas celulares que regulan el metabolismo, el crecimiento y el desarrollo.
Receptores de hormona tiroidea y sus mecanismos de acción
Las hormonas tiroideas que no se encuentran unidas al plasma se transportan intracelularmente por portadores específicos; entre estos receptores, encontramos los siguientes:
Receptor
Ubicación anatómica
Hormona transportada
Monocarboxilato 8 (MCT8)
Adenohipófisis
Cerebro
Glándula tiroides
Glándulas suprarrenales
Hígado
Hipotálamo
Miocardio
Riñones
T3
T4
rT3
Monocarboxilato 10 (MCT10)
Hígado
Intestino
Músculo esquelético
Placenta
Riñones
T3
Polipéptido transportador de aniones orgánicos (OATP1C1, por sus siglas en inglés)
Capilares cerebrales
Plexo coroideo
T4
Receptores de hormona tiroidea
Efectos fisiológicos
Los efectos fisiológicos de las hormonas tiroideas son amplios y abarcan prácticamente todos los sistemas del organismo, desde la regulación del metabolismo basal y la producción de calor, hasta la estimulación del crecimiento, el desarrollo neurológico y la modulación de la función cardiovascular. Estas acciones se logran gracias a la interacción precisa de las hormonas con sus receptores específicos en distintos tejidos. En el siguiente recurso, podrás consultar más detalles sobre algunos de estos efectos fisiológicos clave y su relevancia en el equilibrio homeostático.
Efectos en el desarrollo fetal
La TSH aparece en el feto en la semana 11 de gestación. Debido al alto contenido placentario de una enzima llamada 35-deiodinasa, la mayoría de T3 y T4 se encuentra inactivada y muy poca hormona puede llegar a la circulación fetal, pero esta pequeña cantidad ayuda al desarrollo temprano cerebral. Alrededor de la semana 15-18 de gestación, el feto comienza a depender de su propia producción de hormona tiroidea que, de igual forma, se ve involucrada para el desarrollo cerebral y la maduración esquelética.
Efectos en el consumo de oxígeno, producción de calor y radicales libres
La hormona T3 aumenta el consumo de oxígeno y la producción de calor por medio de la estimulación de la bomba Na+/K+-ATPasa; esto contribuye al aumento de la tasa metabólica basal, lo que se debe al aumento de la termogenina o la proteína desacoplante 1 (UCP1, por sus siglas en inglés), en el tejido adiposo pardo, lo que ocasiona que el gradiente de protones de la membrana mitocondrial interna se disipe en forma de calor. También genera un aumento en la actividad de Na+/K+-ATPasa/Ca++ en el músculo esquelético, lo que, de igual forma, genera calor. Ambas hormonas tiroideas estimulan la mitocondrogénesis, con incremento de las capacidades oxidativas de la célula. Las hormonas generan cambios en la composición mitocondrial en la proteína de la membrana interna y en los lípidos, que aumentan el metabolismo.
Efectos cardiovasculares
La hormona T3 estimula la transcripción de proteínas, como la Ca2+-ATPasa del retículo sarcoplásmico, que facilita la relación del miocardio; asimismo, se aumenta la expresión de la cadena alfa de la miosina para una mejor función sistólica. Las hormonas tiroideas tienen un efecto cronotrópico positivo asociado al aumento de la despolarización y la repolarización del nodo sinoauricular (SA), lo que lleva al crecimiento de la frecuencia cardiaca. Por otro lado, las hormonas disminuyen la resistencia vascular periférica, por lo que aumenta el volumen intravascular, que contribuye al incremento del gasto cardiaco.
Efectos simpáticos
Las hormonas tiroideas incrementan la densidad de los receptores beta-adrenérgicos en corazón, músculo esquelético, tejido adiposo y linfocitos.
Efectos pulmonares
Su función en el tallo cerebral es mantener la respuesta ventilatoria a la hipoxia y la hipercapnia.
Efectos hematopoyéticos
Las hormonas tiroideas aumentan el contenido de 2,3-difosfoglicerato de los eritrocitos, lo que permite una mayor disociación de oxígeno (O2) de la hemoglobina, lo que aumenta la disponibilidad de O2 a los tejidos periféricos.
Efectos gastrointestinales
Las hormonas tiroideas promueven la motilidad intestinal y aumentan el apetito.
Efectos esqueléticos
Las hormonas tiroideas estimulan el recambio óseo, aumentan la resorción y, hasta cierto grado, estimulan la formación ósea.
Efectos al sistema nervioso central (SNC)
Las hormonas tiroideas tienen una función importante sobre el desarrollo, la maduración y el mantenimiento del funcionamiento del SNC. Durante la etapa fetal, son clínicamente relevantes para el desarrollo cerebral de la bebé o el bebé, ya que se han asociado los trastornos cognitivos con el hipotiroidismo congénito.
Efectos en el metabolismo de lípidos y carbohidratos
Las hormonas tiroideas disminuyen el almacenamiento de grasa y la movilizan desde el tejido adiposo hasta los depósitos grasos. Esta grasa movilizada se convierte en ácido graso libre, lo que lleva al aumento del nivel de éste en sangre y, al mismo tiempo, se estimula la lipólisis y la beta-oxidación, reduciendo los niveles de colesterol y triglicéridos. Los niveles de lipoproteína de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés) disminuyen, ya que las hormonas tiroideas aumentan la síntesis y la degradación del colesterol por medio del aumento de receptores hepáticos de LDL. Por otra parte, las hormonas tiroideas se ven implicadas en la absorción de glucosa en el tracto gastrointestinal, en el aumento de su captación por las células, lo que acelera su transporte y la degradación del glucógeno en glucosa, y en el proceso de gluconeogénesis y glucogenólisis.
Relevancia clínica
Después de revisar los efectos fisiológicos de las hormonas tiroideas y comprender sus receptores y mecanismos de acción, es momento de dar un paso más hacia la práctica médica. El conocimiento de la fisiología tiroidea no se limita a la teoría, sino que constituye la base para interpretar correctamente pruebas de laboratorio, identificar alteraciones hormonales y correlacionarlas con la sintomatología de la persona paciente; por ello, resulta indispensable abordar la relevancia clínica de la función tiroidea, entendiendo cómo los cambios en su actividad pueden manifestarse en la consulta y afectar la salud integral de quien es paciente.
Pruebas de función tiroidea
Este tipo de pruebas se realiza para descartar o diagnosticar alguna disfunción en la glándula tiroides; estas pruebas pueden ser séricas —sangre— o, incluso, estudios de imagen, como un ultrasonido. En las pruebas séricas, encontramos las mediciones de TSH, T4 y T3 libres; son útiles para el diagnóstico de hiper- o hipotiroidismo. En la siguiente tabla, se encuentran los valores normales (Gardner y Shoback, 2018):
Hormona
Valor de referencia
TSH
0.4-4.0 mUI/L
T4 libre
0.9-2.3 ng/dL
T3 libre
2.3-4.1 pg/mL
Valores normales de las hormonas tiroideas
Luego de analizar los efectos fisiológicos de las hormonas tiroideas y comprender sus mecanismos de acción, resulta fundamental relacionar estos conocimientos con la práctica clínica. El hipo- y el hipertiroidismo son dos trastornos relacionados con la glándula tiroides. A continuación, se presenta información detallada:
Infografía: Hipotiroidismo vs. hipertiroidismo
Los trastornos tiroideos se clasifican según el nivel en el que se origina la alteración —tiroides, hipófisis o hipotálamo—, lo cual permite diferenciarlos en primarios, secundarios o terciarios. A continuación, se presenta una comparación esquemática que facilitará la identificación de sus características principales.
Hipotiroidismo: primario, secundario y terciario
Los trastornos tiroideos pueden clasificarse según el nivel en el que se encuentra la alteración: glándula tiroides —primario—, hipófisis —secundario— o hipotálamo —terciario—. A continuación, se presenta una descripción comparativa de cada uno de estos niveles del hipotiroidismo:
Tipo
Definición
Hallazgos de laboratorio
Causas comunes
Hipotiroidismo primario
Falla en la glándula tiroides, sin producción suficiente de T3 y T4
TSH elevada; T4 libre baja
Tiroiditis de Hashimoto, déficit de yodo o posquirúrgico
Hipotiroidismo secundario
Falla en la hipófisis —baja secreción de TSH—
TSH baja o normal inapropiadamente; T4 libre baja
Tumores hipofisarios, necrosis posparto o enfermedades infiltrativas
Hipotiroidismo terciario
Falla en el hipotálamo, con producción insuficiente de TRH
TRH, TSH o T4 libre bajas
Lesiones hipotalámicas, tumores, traumatismos o infecciones
Hipotiroidismo primario, secundario y terciario
Hipertiroidismo: primario, secundario y terciario
El hipertiroidismo se origina cuando existe una sobreproducción de hormonas tiroideas. Dependiendo del nivel afectado, puede ser primario, secundario o, en casos muy raros, terciario.
Tipo
Definición
Hallazgos de laboratorio
Causas comunes
Hipertiroidismo primario
Exceso de producción de T3 y T4, a nivel de la glándula tiroides
TSH baja; T4 o T3 altas
Enfermedad de Graves, adenoma tóxico o bocio multinodular tóxico
Hipertiroidismo secundario
Exceso de TSH producido por la hipófisis
TSH alta; T4 y T3 altas
Adenoma hipofisario secretor de TSH
Hipertiroidismo terciario
Exceso de TRH producido en el hipotálamo —muy raro—
TRH, TSH, T4 y T3 altas
Tumores hipotalámicos secretantes de TRH —muy poco frecuentes—
Hipertiroidismo primario, secundario y terciario
Conclusión
El estudio de la fisiología tiroidea permite comprender cómo la glándula, a través de la producción de T3 y T4, influye de manera decisiva en el metabolismo basal, el desarrollo neurológico, la maduración ósea y la homeostasis general del organismo. Desde su origen embrionario hasta sus mecanismos de acción a nivel celular, cada etapa de su funcionamiento está finamente regulada por el eje hipotálamo-hipófisis-tiroides, asegurando que las demandas metabólicas y energéticas del cuerpo se mantengan en equilibrio. De esta manera, reconocer los procesos que regulan la síntesis, el transporte y la acción de las hormonas tiroideas no sólo es fundamental en el ámbito teórico, sino que constituye la base para la interpretación clínica de alteraciones, como el hipo- y el hipertiroidismo.
Actividad 1. De yoduro a hormona: ¿puedes ordenar la síntesis tiroidea?
La síntesis de las hormonas tiroideas es un proceso complejo que integra mecanismos de transporte, reacciones enzimáticas y almacenamiento temporal dentro de la glándula tiroides. Comprender el orden cronológico de estos pasos es fundamental para relacionar la bioquímica con la fisiología, así como para identificar en qué punto pueden ocurrir alteraciones que deriven en disfunciones como el hipo- o el hipertiroidismo. Esta actividad te permitirá reforzar, de manera interactiva, los conocimientos adquiridos sobre cada etapa de la formación y la liberación de T3 y T4, consolidando tu comprensión del funcionamiento endocrino tiroideo.
Actividad 1. De yoduro a hormona: ¿puedes ordenar la síntesis tiroidea?
Actividad 2. Relaciona estructuras y funciones en la síntesis tiroidea
El funcionamiento adecuado de la glándula tiroides depende de la acción coordinada de diversas moléculas, transportadores y enzimas especializadas. Cada uno cumple un papel clave en la captación del yodo, la síntesis y la liberación de las hormonas tiroideas. Identificar y asociar correctamente cada elemento con su función te ayudará a consolidar los conocimientos sobre el proceso completo y a comprender cómo su alteración puede impactar la salud.
Actividad 2. Relaciona estructuras y funciones en la síntesis tiroidea
Autoevaluación. Identificando la fisiología de la glándula tiroides
Esta autoevaluación tiene como objetivo evaluar tu comprensión sobre la fisiología de la glándula tiroides y su regulación hormonal, así como tu capacidad para aplicar estos conocimientos en escenarios clínicos. A través de preguntas teóricas y casos prácticos, podrás identificar mecanismos fisiológicos clave, interpretar resultados de laboratorio y reconocer las manifestaciones clínicas del hipo- y el hipertiroidismo, para fortalecer así tu preparación para el ejercicio médico.
Autoevaluación. Identificando la fisiología de la glándula tiroides
Fuentes de información
Básicas
Barret, K. E., Barman, S. M., Brooks, H. L. y Yuan, J. X. J. (2020). Ganong. Fisiología médica (26.a ed.). McGraw-Hill Interamericana.
Boron, W. F. y Boulpaep, E. L. (2022). Fisiología médica (3.a ed.). Elsevier.
Gardner, D. G. y Shoback, D. (2018). Greenspan. Endocrinología básica y clínica (10.a ed.). McGraw-Hill Interamericana.
Hall, J. E. y Hall, M. E. (2021). Guyton y Hall. Tratado de fisiología médica (14.a ed.). Elsevier.
Complementaria
Al-Mahdawi, F., Mohammed, M., Taher, M., Al-Mahdawi, A. S. M., Nameer, F. A., Kadi, A., Potoroko, I. y Chemek, M. (2024, 1 de julio). Thyroid gland: physiology and pathology (a short review). Academic Science Journal, 2(3), 161-170. https://doi.org/10.24237/ASJ.02.03.857I
Santiago-Peña, L. F. (2019, 26 de diciembre). Fisiología de la glándula tiroides. Disfunción y parámetros funcionales de laboratorio en patología de tiroides. Revista ORL, 11(3), 253-257. https://doi.org/10.14201/orl.21514
Cómo citar
Guízar, D. P. y Martínez, A. (2026). Fisiología de la Glándula Tiroides. Unidades de Apoyo para el Aprendizaje.
CUAED/Facultad de Medicina-UNAM. (Vínculo)